Coincido con la Ministra Ana Mato en algunas de las afirmaciones que hace sobre el estado en que se encuentra la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, bueno yo, y la mayoría de los profesionales de este país.
Además de criticar el laberinto normativo en que se ha convertido la ley, y la existencia de 17 marcos diferentes; bueno en realidad son 19 porque aquí en el País Vasco cada territorio histórico funciona de manera autónoma, la ministra carga tintas contra la prestación económica para el cuidado en el entorno familiar.
Dice la ministra que algo que iba a ser excepcional se ha convertido en norma, que no
ha servido para crear empleo y que genera dudas sobre la calidad de la prestación. Esto ya se lleva diciendo más de cinco años, pero está bien oírlo en boca de la ministra.
También se quejan desde el Ministerio de que hay más demanda de la que se preveía. Aquí el diagnóstico es claro, o se hizo mal la previsión, o se hizo mal la
herramienta (baremo) que mide la dependencia, o se está aplicando mal, ó las
tres a la vez.
Además de estar muy contenta por las conclusiones de la reunión, la ministra ha
calificado de “grandes avances” los acuerdos alcanzados en el Pleno, y ha
anunciado la creación de cuatro grupos de trabajo que expondrán sus
conclusiones a lo largo de este mes y que versarán sobre:
- Baremo de valoración de la Dependencia.
- Calidad y adecuación de la cartera de servicios y prestaciones a la situación de las personas dependientes.
- Procedimiento de tramitación para el acceso a las prestaciones.
- Aspectos económicos de la atención a la Dependencia.
Al margen de la fe que Ana Mato muestra en los resultados que se obtengan en estos grupos de trabajo, la ministra expresa su intención de avanzar hacia unos servicios sociales que, “bajo los principios de igualdad y calidad en la atención, contribuyan a mejorar su eficiencia y su cohesión social en beneficio de los ciudadanos”.
Yo creo que aquí se equivoca la ministra. Desde que surgió la ley, algunas voces hemos opinado que la dependencia no es sólo un problema social sino sobre todo un problema de corte sanitario, y que en consecuencia, habría que implicar a Sanidad en esta atención. Habría que aprovechar la coyuntura y avanzar por ahí.
Es momento de definir espacios “integrales”, “ventanillas únicas” y pensar en las necesidades de las personas dependientes, y desde estas necesidades articular soluciones, no al revés que es como se hace; desde mi estructura, desde mis departamentos ver que necesidades podemos atender.
No obstante, como hace poco me decía un cliente, peor no podemos estar, así que habrá que pensar que cualquier reforma que se haga no puede empeorar la situación.
Aunque como decía aquel, hemos tocado fondo, pero seguimos escarbando….
Sobre el Autor

- Aitor Pérez Artetxe
- Socio Director de GEROKON
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